Objetos Voladores Por Fin Identificados

Una vez me dijeron que en San Borja sólo sobrevolaban dos. Pero yo he visto como cuatro: A uno solo y luego a una familia de tres. Al solitario, le encanta posarse en las escaleras que dan a mi ventana y de vez en cuando, atacar a los pajaritos que se aproximan a su dominio, prueba de ello son los restos de plumas que encuentro algunas veces sobre mi jardín o del de mis vecinos, mientras que a la familia la encuentro algunas veces posada en los cables; alimentando a su cría que suele chillar y acomodar las pelusas de sus alas que ya están abriendo paso a plumas más rojizas y definidas. Me imagino que el hecho de que sean tan pocos se debe a su territorialidad. Probablemente en otros distritos vivan otros como ellos y estén marcando y/o reclamando esos lares para sí. También dicen que por Chorrillos los han visto y con mayor frecuencia y cantidad.

Por los pocos que viven por mi casa puedo decir que no son tan esnobs ni sobrados como me imaginaba, pues dicen que uno termina haciendo suyas las costumbres de los que están cerca: Dime con quién andas y te diré quién eres. Además vienen causando una especie de revolución. Por lo pronto ya no se ven tantas palomas cerca, pues se sabe que estas les temen a los cernícalos y a su frescura para echarlas del territorio que antes les perteneció, además no les gusta ponerlos histéricos, porque cuando estos se incomodan se ponen a chillar con su clásico kiri kiri kiri. Aunque, en fin, prefiero escucharlos chillar a ellos que a mi vecina cuando renegaba por esas palomas cochinas que sólo venían a c$#%&le el patio y el auto. Esa misma vecina propuso darles migajas con veneno y prohibir que los niños las alimenten, porque pensó que habían demasiadas, pero yo creo que en el fondo no es capaz y dice esas cosas por envidia a las palomas, que tienen el cerebro más grande que el de ella. Al final, ya no tiene de qué preocuparse, los cernícalos de San Borja están haciendole ese favor y aunque no esté bien que destierren a las palomas de sus parques, me alivia un poco su diminución (sí ensuciaban, traían bichitos, botaban la basura y se comían la comida de mi perrita).

Algo que también he notado es ese gusto que tiene el solitario por posarse cerca de mi ventana y mirarme fijamente…bueno, nos miramos fijamente…hasta que yo me canso o él se distrae. Me pregunto qué cosas pasarán por su cabeza de cernícalo mientras me mira: me estará retando o amenazando?, me habrá visto comestible?, le pareceré bonita?, no me mira a mí sino al poster de la paloma que está detrás de mí?, querrá decirme algo y le da roche?, no le gustará que lo confunda (quizás sea hembra)?, me está espiando?, etc.

Yo sabía lo que era un cernícalo por medio de las enciclopedias, había visto fotos, pero nunca había visto u oído uno en la realidad hasta que me los presentaron con las palabras con las que inicia este post, al preguntar yo por ese particular chillido que sonaba a la distancia: -Es un cernícalo, sólo hay dos en todo San Borja. -y yo miraba hacia el rincón de cielo de dónde provenía el ruido.

A veces me pregunto cómo llegaron, vinieron solos o alguien los trajo? (como los pericos que vuelan en bandadas o el halcón amarrado al patio que un vecino loco tiene de mascota). Es por alguna de esas dos razones que los cernícalos no son las únicas aves fuera de la común con las que uno suele toparse en Lima, también hay una especie de grulla que últimamente, en invierno sobretodo, ha venido a habitar los parquecitos urbanos. Recuerdo la vez en que vi a una con la cabeza metida bajo el ala, como un pequeño vampiro blanco, parada sobre sus dos delgadísimas patas. Me acerqué, nunca se movió. Esa quietud me llenó de pavor, pensé que estaba esperando a que me acerque más para luego lanzarse sobre mí, me acobardé y la dejé en paz. O aquella vez en que mi papá casi atropella con el carro a una especie de patillo chillón. Nos miramos a la cara y creo que ambos pensamos en el calentamiento global sin tener que decirlo.

Mis aventuras con las aves, y en general con los animales (animales de verdad), son bastante variadas, los protagonistas no siempre han sido aves extrañas, sino también otros animales comunes como pajarillos que encontrábamos en la calle, mi hermano y yo y que llevábamos a la casa (con una, incluso llegamos a viajar y convivir dos meses, se portaba cual perrito faldero) o ratoncitos, que desaperecían de repente de sus cajitas y que luego volvían a aparecer multiplicados.

Espero que el futuro de los cernícalos o de otros animales sea el de una larga vida, en sus términos. No sé si este deseo pueda desequilibrar el ecosistema que ya de por sí está desequilibrado, pero de lo que sí estoy segura es que nadie desea que estos especímenes se reduzcan, sino que sigan el ejemplo de los ratones y que seamos nosotros quienes ayudemos con esos propósitos (aunque nos c4gu3n encima) la de preservar sus vidas y sus futuras generaciones….y no seamos como mi vecina.

ciene_cernicalo2 Foto: Juan Pedro Paz Soldán

Anuncios

~ por Alterself en enero 16, 2009.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: