A Mí No Me Engañas*

¿Quién dijo que la mujer traicionada es la última en enterarse? Verdad, chicas? Una opinión que, de hecho, conocemos todas hace mucho tiempo.

Yo sé que ustedes saben. No son ningunas tontas, aunque por algún motivo les guste fingir que sí. Tranquilas, yo no las juzgo: soy consciente de que la fidelidad no es requisito sine qua non de la perdurabilidad conyugal y he constatado que los lazos matrimoniales o noviales suelen desafiar el ideal romántico de la sinceridad a toda prueba. Solamente, perdonarán la intromisión, me gustaría conocer sus razones para seguir ahí como si nada pasara, menospreciando las evidencias y pretendiendo que cualquier advertencia encubre malas intenciones. Sin duda, esa también es una posibilidad, de seguro hay gente envidiosa que no soporta la felicidad ajena. Pero ustedes y yo sabemos que este no es el caso.

A mí no me tienes que convencer de que te va regio con él, porque francamente no me interesa. O sea, no sé pues qué entenderás tú por regio. Quizá te refieres a que él es un buen padre, o a que se lleva bien con tu familia, o a que te apoya en tus momentos de flaqueza o, sencillamente, te parece un accesorio indispensable para tu vida social. Cada quien mide con la vara que le provoca y sería ocioso tratar de ponernos de acuerdo. Si me atrevo a importunarte no es porque crea que estás en la obligación de mandarlo a volar sino porque me gustaría comprender.

Todas las razones me parecerán válidas, se los juro. ¿El divorcio se te hace intolerable? Sí pues, debe ser una joda. ¿Te acomoda que vaya a desfogarse en otra cama porque a ti nunca te gustó el sexo con él, ni con nadie en general? Suele ocurrir. En realidad, la pasan bien juntos, con los chicos y los amigos, ¿para qué tirar todo al tacho por una calentura? Buen punto. ¿Te da miedo que la pensión no te alcance para mantener tu tren de vida?, ¿no quieres tener que trabajar porque te gusta que te mantengan? Tienes razón, a quién no. ¿O, por el contrario, la que lo mantiene eres tú pero necesitas sentirte necesitada? Cosa tuya. ¿Simplemente disfrutas viéndolo padecer para inventar excusas absurdas y quieres seguir explotando a tu favor su sentimiento de culpa? Nada que alegar. ¿Mientras haya alguien más, tú quedas exonerada de hacer dietas, ir al gimnasio y operarte porque a ella le corresponde mantenerlo interesado? Qué buena idea.

Lo que no me queda claro, ya que estamos en confianza, es tu empeño en hacer alarde de una candidez que no tienes. Yo sospecho, corrígeme si me equivoco, que cada vez que le repites con amoroso desdén “no te preocupes amor, yo sólo te creo a ti” ejecutas una muy particular forma de venganza: le haces saber que está traicionando a una devota mujer que no sólo lo quiere, lo soporta y lo apoya, sino que además confía ciegamente en él. Remordimiento asegurado. Qué maquiavélica habías resultado, me estás cayendo muy bien.

Ahora, no sé si has tomado en cuenta el hecho de que quizá él sólo te está siguiendo el juego. O sea, él también sabe que no eres ninguna tonta, te conoce mejor que nadie, pero le conviene mantener esta ficción porque, además de permitirle computarse un maestro de la mentira (y doparse con la adrenalina de la clandestinidad), le ahorra psicodramas hogareños. En mi modesta opinión, le estás haciendo un favor a su autoestima. Pero lo peor es que te estás perdiendo el placer de ver la cara que pondría si le dijeras que estás al tanto de todo, que no piensas abandonarlo hasta nuevo aviso y que se relaje no más mientras te cumpla con los deberes que consideres que le corresponden. Ah, y eso sí, que se deje de andar por ahí presentándote como una tullida mental que se traga sus coartadas de pacotilla. Porque, vamos, eso de que si rompe contigo te suicidarías, le impedirás ver a tus hijos o lo acusarías con Laura Bozzo es una lamentable excusa que sólo puede resultar verosímil para la desesperada muchacha que está engatusando. Es más, que le diga a ella también que ya sabes y que sepa el mundo que ni eres ni te haces, solamente que así estás contenta por ahora y que se vayan metiendo su compasión, su lástima y sus consejos donde mejor les quepan.

* Texto Original: Jennifer Llanos

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~ por Alterself en marzo 31, 2008.

2 comentarios to “A Mí No Me Engañas*”

  1. me gustaria que alguien me respondiera lo que no le pude preguntar a mi novio creo saber la respuesta pero una segunda no es mala por que le hiso una invitacion a tomar un helado a una chica mientras dice que me ama ya entro a su casa pero no puedo con esta duda me ama o no

  2. Eso depende de que tanto conozcas a tu novio. Una invitación, así como me la pintas, no suena mal intencionada. Sin embargo, si la invitación en cuestión tuvo otros detalles, puede que se encamine a la “serruchada de piso”, jiji.

    Sin embargo, todo ello no va a determinar si te ama o no. Eso abarca muchas más cosas.

    Suerte

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